Bañaba el sol la tarde,
en reflejos dorados, el otoño,
lloraba sus hojas amarillas
y nuestros mudos labios palpitaban.
Un anhelo de palabras sencillas
cubría nuestras almas
como un oscuro manto,
ese silencio angustioso de toda despedida.
Al ver que sus pupilas se anegaban en llanto
¡como un cristal sonoro se rompió la vida!
- Erich Paul Klausch -
"Las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma".
ResponderEliminar(Julio Cortázar)