...¿Qué ha pasado en este tiempo que dormía?, o ¿realmente no dormía?...: He visto muchas notas musicales debujadas con tinta negra en pentagramas, que por lo menos tenían mi edad...
Estaban ordenadas, sí, pero ¿acaso he escuchado recientemente los armoniosos y bellos sonidos que escondían?.
¿He despertado?... Ha hecho frío, calores incipientes, creo que es el mes de mayo; hermoso y florido mes. Ha vuelto a hacer frío, llueve...Verde y familiar paisaje de Oroel...Calles y rincones de esta ciudad que tengo a mis pies... Pero...¡si esta partitura custodiada por el diapason, la he visto, he escuchado la música que contiene!. He vivido una solemnidad íntima, muchas personas escuchan, pero...pero si he vivido con humanos una maravillosa experiencia. Música, música. Bella sincrinización de instrumentos y voces.
También esto ha sido un regalo para mí, un humilde arbusto que espera en el sendero a los caminantes de primavera. Ya se fué la nieve.
La nieve se ha ido. Sólo un poquito de ella queda ya en las cumbres. ¿Se la llevarán los vientos venidos de tierra plana o a lo mejor alguna subida inesperada de temperaturas? Quizá, como pasa siempre, vuelva con el otoño... Entonces disfrutemos del tiempo que llega ahora. El verano es la mejor época para disfrutar del mar, si está en calma.
Neptuno ha vuelto. Tras un largo tiempo de silencio el Rey de los Mares regresa a sus aguas. Han cambiado muchas cosas, ya nada es como antes... Otros sueños, otras ilusiones, otras corrientes marítimas impulsan ahora las barcas. ¿Quizá haya encontrado a su Reina de los Mares?
Emoción, encanto, dulzura, cariño, esfuerzo para ofrecer un trabajo bien hecho, esfuerzo para estar ahí, esfuerzo para acompañar, seguridad en una misma, seguridad en los demás, amistad, voces maravillosas, voces que echas de menos, mensajes que sobran, palabras que faltan, firmeza, sonrisas, susurros, manos en movimiento que se alzaban como si fueran a echar a volar, belleza, apoyo, miedo a pasarte, miedo a no llegar, manos que aplaudían, corazones que se estremecían, nervios, control, miradas cómplices, miradas que ignoran, miradas que no ven, compañía, encuentros, desencuentros, risas, lágrimas, expectación, ojos y oídos que no querían perderse ningún detalle, preocupación, empatía, flores, atención, cansancio, charlas con café, pena, tristeza, nieve en las cumbres de las montañas cercanas, paisajes maravillosos, frío en la noche, música que llegaba hasta el alma. Hay días en los que apenas pasa nada, y son tantas y tantas las cosas que pude sentir, vivir, y ver a mi alrededor el sábado pasado en Jaca.
¡Neptuno, has vuelto!. ¿Es ésta la sorpresa que reservabas para el final de mi carrera?. Es un placer tenerte de nuevo por aquí. ¿Por fin has encontrado a tu Reina? ¿No será que ya la conocías de antes pero no te habías dado cuenta de que era la reina que buscabas? ¿O quizá a quien no conocías realmente era a ti mismo?. Un abrazo, Neptuno. Feliz regreso
En ese caso soy una persona de mucho éxito.
ResponderEliminarMe ha gustado la frase, da qué pensar.
un abrazo.
¡Fantástico, Susana!. Realmente es una suerte. Todos deberíamos aspirar a eso, pero a veces es tan difícil...
ResponderEliminarUn abrazo para ti también.
...¿Qué ha pasado en este tiempo que dormía?, o ¿realmente no dormía?...: He visto muchas notas musicales debujadas con tinta negra en pentagramas, que por lo menos tenían mi edad...
ResponderEliminarEstaban ordenadas, sí, pero ¿acaso he escuchado recientemente los armoniosos y bellos sonidos que escondían?.
¿He despertado?... Ha hecho frío, calores incipientes, creo que es el mes de mayo; hermoso y florido mes. Ha vuelto a hacer frío, llueve...Verde y familiar paisaje de Oroel...Calles y rincones de esta ciudad que tengo a mis pies...
Pero...¡si esta partitura custodiada por el diapason, la he visto, he escuchado la música que contiene!. He vivido una solemnidad íntima, muchas personas escuchan, pero...pero si he vivido con humanos una maravillosa experiencia. Música, música. Bella sincrinización de instrumentos y voces.
También esto ha sido un regalo para mí, un humilde arbusto que espera en el sendero a los caminantes de primavera. Ya se fué la nieve.
La nieve se ha ido. Sólo un poquito de ella queda ya en las cumbres. ¿Se la llevarán los vientos venidos de tierra plana o a lo mejor alguna subida inesperada de temperaturas? Quizá, como pasa siempre, vuelva con el otoño... Entonces disfrutemos del tiempo que llega ahora. El verano es la mejor época para disfrutar del mar, si está en calma.
ResponderEliminarNeptuno ha vuelto. Tras un largo tiempo de silencio el Rey de los Mares regresa a sus aguas. Han cambiado muchas cosas, ya nada es como antes... Otros sueños, otras ilusiones, otras corrientes marítimas impulsan ahora las barcas. ¿Quizá haya encontrado a su Reina de los Mares?
ResponderEliminarEmoción, encanto, dulzura, cariño, esfuerzo para ofrecer un trabajo bien hecho, esfuerzo para estar ahí, esfuerzo para acompañar, seguridad en una misma, seguridad en los demás, amistad, voces maravillosas, voces que echas de menos, mensajes que sobran, palabras que faltan, firmeza, sonrisas, susurros, manos en movimiento que se alzaban como si fueran a echar a volar, belleza, apoyo, miedo a pasarte, miedo a no llegar, manos que aplaudían, corazones que se estremecían, nervios, control, miradas cómplices, miradas que ignoran, miradas que no ven, compañía, encuentros, desencuentros, risas, lágrimas, expectación, ojos y oídos que no querían perderse ningún detalle, preocupación, empatía, flores, atención, cansancio, charlas con café, pena, tristeza, nieve en las cumbres de las montañas cercanas, paisajes maravillosos, frío en la noche, música que llegaba hasta el alma.
ResponderEliminarHay días en los que apenas pasa nada, y son tantas y tantas las cosas que pude sentir, vivir, y ver a mi alrededor el sábado pasado en Jaca.
¡Neptuno, has vuelto!. ¿Es ésta la sorpresa que reservabas para el final de mi carrera?. Es un placer tenerte de nuevo por aquí. ¿Por fin has encontrado a tu Reina? ¿No será que ya la conocías de antes pero no te habías dado cuenta de que era la reina que buscabas? ¿O quizá a quien no conocías realmente era a ti mismo?. Un abrazo, Neptuno. Feliz regreso
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