Musa de...

Calíope: musa de la elocuencia y la poesía épica

Poema de un recuerdo


Dime por favor dónde no estás,
en qué lugar puedo no ser tu ausencia,
dónde puedo vivir sin recordarte,
y dónde recordar, sin que me duela.

Dime por favor en que vacío
no está tu sombra llenando los centros;
dónde mi soledad es ella misma
y no el sentir que tú te encuentras lejos.

Dime por favor por qué camino
podré yo caminar, sin ser tu huella;
dónde podré correr no por buscarte
y dónde descansar de mi tristeza.

Dime por favor cuál es la noche
que no tiene el color de tu mirada;
cuál es el sol, que tiene luz tan solo
y no la sensación de que me llamas.

Dime por favor dónde hay un mar,
que no susurre a mis oídos tus palabras.

Dime por favor en qué rincón
nadie podrá ver mi tristeza;
dime cuál es el hueco de mi almohada
que no tiene apoyada tu cabeza.

Dime por favor cuál es la noche
en que vendrás para velar tu sueño;
que no puedo vivir porque te extraño;
y que no puedo morir porque te quiero.

- Gustavo Alejandro Castiñeiras -

3 comentarios:

  1. Dime árbol de los amigos:

    ¿Hasta dónde hundes en la tierra tus raíces?

    Dime olmo herido:

    ¿Cuántas hojas verdes esperas con las lluvias de abril y el sol de mayo?

    Dime campana rota:

    ¿Nunca llamarás a nadie más?

    Suaves y alegres alas tiene la mariposa. Como siempre, intentará volar y transportará su ternura.

    (En el sendero donde ahora descanso, en algún momento he escuchado estas cosas. Quizá no todas ellas a la vez)

    - Con el permiso de quienes las musitaron -

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  2. ...Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino.
    Algunas recorren todo el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, mas otras apenas las vemos entre un paso y otro.
    A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos.
    Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos...

    ...Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino.
    A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón.
    Son sinceros, son verdaderos.
    Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz...

    ...También existen aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas.
    Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca.
    Hablando de cerca, no podemos olvidar a los amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre hoja y otra.
    El tiempo pasa, el verano se va, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones.
    Pero lo que nos deja más felices es darnos cuenta que aquellas que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría.
    Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.
    Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad.
    Hoy y siempre... simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única.
    Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros.
    Habrá los que se llevaron mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada.
    Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que dos almas no se encuentran por causalidad.

    El árbol de los amigos (Borges)

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